El comercio de emisiones es, como su propio nombre indica, una compra-venta de emisiones de gases de efecto invernadero entre países que tengan objetivos establecidos dentro del Protocolo de Kyoto; es decir entre los países industrializados o pertenecientes al Anexo I del Protocolo de Kyoto. De esta manera, los que reduzcan sus emisiones más de lo comprometido podrán vender los certificados de emisiones excedentarios a los países que no hayan alcanzado a cumplir con su compromiso.
El calentamiento global no es el único debate que parece haber terminado. Los gobiernos y los legisladores alrededor del mundo parecen también haber llegado a un acuerdo sobre la solución. “Una manera responsable de afrontar esta crisis”, dijo Al Gore recientemente en la Escuela de Jurisprudencia de la Universidad de Nueva York, sería el autorizar el comercio de emisiones de manera global. El comercio de las emisiones, que otros denominan el comercio del dióxido de carbono, está siendo impulsado en la Unión Europea y en Japón. Y en muchos lugares en donde todavía está por aplicarse como en Sacramento, Sidney y Beijing. Nicholas Stern, ex economista principal del Banco Mundial y el político más experto en Europa sobre el calentamiento global, predice que el valor de los créditos de carbono en circulación, ahora aproximadamente de 28 mil millones de dólares, subirá a 40 mil millones de dólares para el 2010.
LA FALSA SOLUCIÓN
Esto debería ser gran noticia para el medio ambiente, sin embargo, muchos expertos tienen sus dudas. La noción de que el comercio de emisiones vaya a resolver de manera significativa el problema del calentamiento global tiene fallas muy profundas, dicen. Los esquemas de comercio de emisiones en el presente, no han probado ser más que una pantalla, permitiendo a los que contaminan en el mundo desarrollado cambiar la carga de hacer recortes en fábricas del mundo subdesarrollado. Demasiado a menudo los propietarios de plantas industriales utilizan las ganancias adicionales obtenidas de los créditos de dióxido de carbono para expander sus plantas contaminantes. Lo que es más preocupante, el comercio de emisiones pudiera marcar un retroceso en la lucha contra el cambio climático con base en desviar la inversión en tecnología de energía renovable, la cual se argumenta es esencial para cualquier solución de largo plazo. Hasta ahora, los verdaderos ganadores en el comercio de las emisiones han sido los propietarios de plantas contaminantes que pueden vender reducciones ridículas de contaminantes por enormes ganancias y los intermediarios que obtienen pingües comisiones cada vez que una empresa compra o vende el derecho a contaminar.
Parte del atractivo del comercio de emisiones es que es un mecanismo de mercado que es muy fácil de implementar, convirtiendo la emisión de contaminantes en un bien que puede ser comercializado como si fuera oro o azúcar. Los gobiernos necesitan únicamente poner los límites a la cantidad de polución que permitirán y dejar que la mano invisible del capitalismo haga el resto. Sin embargo, el comercio de las emisiones está probando ser una manera terriblemente ineficiente de reducir las emisiones en el mundo en desarrollo. Por ejemplo: bajo el protocolo de Kyoto, un acuerdo con la intermediación de Naciones Unidas que fija los límites del dióxido de carbono y otros contaminantes, las compañías en naciones con las metas de Kyoto pueden evitar hacer reducciones costosas a sus propias emisiones pagando a empresas como en China para hacer reducciones. Esta metodología ha sido una bonanza para propietarios de plantas en el mundo desarrollado y para los intermediarios internacionales.
LAS CONSECUENCIAS DE ESTE COMERCIO
La escala de la ineficiencia de comercio de emisiones fue revelada en un estudio publicado en la revista científica Nature el mes pasado. Los casi 6 mil millones de euros ya gastados en proyectos para reducir las emisiones de HFC-23, un potente gas de invernadero, tuvo el mismo impacto en el medio ambiente como lo hubieran hecho 132 millones de euros en valor de actualizaciones de equipos. El año pasado las empresas en naciones comprometidas con el pacto de Kyoto pagaron casi 3 mil millones de dólares a algunos de los peores contaminadores en el mundo en desarrollo. ¿Qué impacto tuvo este dinero? Shri Bajrang, una planta de acero en una sucia planicie cerca de Raipur, en la ruta principal entre Mumbai y Kolkata, es un caso típico.

En la cercana villa de Bendri, el sol matutino casi no se ve por tanto contaminante. Los árboles están de color negro debido al tizne y las mujeres lavan ropa en charcas contaminadas. Las enfermedades respiratorias tales como la tuberculosis, la cual la padecen ahora 15 por ciento de los habitantes locales de la villa, va en aumento. El año pasado para generar créditos de carbono que podían vender a las empresas europeas, los propietarios de las plantas industriales instalaron generadores de turbina y calentadores de agua con calor de la quema de desperdicios reciclados, lo cual reduciría la cantidad de polución en 107 mil toneladas al año por una década —lo cual significaba 12 por ciento de los contaminantes totales. “Puesto de una manera burda, el esquema de créditos de emisiones de dióxido de carbono de las Naciones Unidas es un fracaso”, dice Larry Lohmann, un experto en medio ambiente y justicia social con oficinas centrales en Londres.
El comercio de emisiones también ha fracasado para estimular la inversión en nuevas tecnologías “verdes”. Si bien este comercio canaliza miles de millones de dólares de inversión medioambiental internacional en compañías como la de Shri Bajrang, los proyectos de energía renovable no están recibiendo fondos debido a que son más costosas. Ciertamente, sólo 2 por ciento de los proyectos de comercio de Naciones Unidas involucran energía renovable como presas hidroeléctricas y centros eólicos, y las comunidades que cuidan los bosques y siguen prácticas ecoamigables permanecen olvidados. “La única solución es detener la industria”, dice Ram Naran Nishad, un agricultor en Bendri, cuyas cosechas de tomate han disminuido en un 70 por ciento desde la llegada a la localidad de las plantas industriales.
Muchos expertos consideran que un impuesto al dióxido de carbono sería una mejor alternativa. Va más al punto y no se anda con tantos rodeos y sí prevendría mucho del sistema de juegos que significa el comercio con el dióxido de carbono y otros contaminantes. El problema, por supuesto, es que los nuevos impuestos son impopulares con los votantes.
Los legisladores por todo el mundo están tratando de arreglar los presentes esquemas de comercio de dióxido de carbono. Europa ha fijado cuotas más estrictas de dióxido de carbono para el año que entra, los políticos de Estados Unidos hablan de hacer remates con los créditos de dióxido de carbono en lugar de regalarlos. Las autoridades de Naciones Unidas quieren incrementar los proyectos de energía renovable. El comercio de las emisiones tendrá éxito hasta el punto en que los líderes mundiales puedan conseguir la voluntad política de poner límites estrictos a la emisión de contaminantes y hacerlos valer.
¿Qué es el Protocolo de Kyoto?
Es un pacto internacional cuyo objetivo es conseguir reducir un 5.2% las emisiones de gases de efecto invernadero globales sobre los niveles de 1990 para el periodo 2008-2012.
Contempla objetivos legalmente obligatorios para que los países industrializados reduzcan las emisiones de los 6 gases de efecto invernadero de origen humano como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además de tres gases industriales fluorados: hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6).
Este comercio de emisiones, entrará en pleno funcionamiento en el 2008 a nivel internacional según el Protocolo de Kyoto. Para ello, entró en vigor en octubre de 2003 una Directiva de la UE que supone el comienzo del sistema europeo de comercio de emisiones de gases de efecto invernadero.
via:vanguardia
El Blog
mas q todo qria preguntar si no se puede prevenir la contaminacion de las fabricas contaminadoras y los automoviles que largan muchos gases toxicos porque sino en un siglo se exitinguiran todo tipos de especies y seres vivos hasta nosotros no quisiera que pase eso gracias por entender
solo queria saber que pasibilidades hay para prebenir que el calentamiento global se incremente cada dia mas.