Los huracanes, incluidos los del Atlántico, están ganando fuerza como consecuencia del calentamiento global del planeta, según determinó por primera vez un grupo de expertos.
Un panel de científicos de varios países (PICC, por sus siglas en inglés) indicó que desde 1970 se ha notado un incremento en la fuerza de huracanes y ciclones, que “con toda probabilidad, obedece a un calentamiento global causado por el hombre”, según dijeron Leonard Fields, de Barbados, y Cedric Nelom, de Suriname.
En su anterior informe, en el 2001, el mismo panel había dicho que no había suficientes evidencias como para llegar a esa conclusión.
“Pero es muy importante el que se emplee un lenguaje tan firme esta vez”, expresó Fields, cuya isla es azotada por huracanes con frecuencia.
El panel señaló que el incremento en la fuerza de las tormentas varía según la región del planeta, pero que los temporales que llegan a Estados Unidos son afectados por el calentamiento global.
Fields indicó que el Atlántico norte es donde se han observado más cambios.
DEBATE
El debate sobre la incidencia de los cambios climáticos en los huracanes ha dividido a la comunidad científica y hace tan solo tres meses, la Organización Meteorológica Mundial, una de las fundadoras del PICC, dijo que no podía atribuir las tormentas a los cambios climáticos.
El profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts Kerry Emanuel declaró que el lenguaje que está empleando el PICC en relación con la incidencia de los cambios climáticos en los huracanes representa “una declaración bastante fuerte”.
“Hemos percibido indicios bastante claros en el Atlántico”, manifestó Emanuel, al tiempo que agregó que el aumento en la fuerza de los huracanes del Atlántico “está tan claramente relacionada con la superficie marina que no puede haber muchas dudas de que hay un vínculo con la temperatura de la superficie marina”.
PRONOSTICOS
Por otra parte, observar cambios en el muro interior del ojo de un huracán podría ayudar a los meteorólogos a resolver uno de sus retos más sorprendentes: poder pronosticar el repentino fortalecimiento o debilitamiento del sistema de tormenta.
La capacidad para predecir la ruta que seguirá un huracán ha mejorado drásticamente en los últimos años, pero anticipar sus cambios repentinos en intensidad sigue siendo un problema.
Conocer la potencia de un huracán es vital para tomar decisiones sobre las áreas que deben ser evacuadas cuando se aproxima un sistema de tormenta de este tipo.
Ahora, un grupo de investigadores encabezados por Robert A. Houze, profesor de ciencias atmosféricas de la Universidad de Washington, ha informado que hay pruebas de que las nubes que rodean el ojo de una tormenta pueden provocar cambios repentinos en la intensidad del sistema.
HALLAZGOS
Los hallazgos, publicados en la última edición de la revista Science, están basados en análisis de datos recolectados en el 2005 durante los huracanes Katrina y Rita que destruyeron a Nueva Orleans y algunos sectores de Mississippi, Alabama, Luisiana y Texas.
Los vientos más potentes con fuerza de huracán circulan en el muro de nubes que rodea el relativamente tranquilo y despejado ojo del huracán.
Al tomar medidas con aviones que se meten dentro de esas tormentas los científicos encabezados por Houze descubrieron que ocasionalmente una corriente de aire limpio se forma en la parte exterior del muro de nubes.
Los vientos que circulan a través del centro de la tormenta entonces forman un nuevo ojo del huracán afuera del antiguo, lo que le roba al vórtice de la tormenta el flujo de energía y elimina el antiguo ojo.
Como el nuevo muro nuboso del ojo del huracán suele ser más grande que el anterior, sus vientos circulan más lentamente, como lo hace un patinador sobre hielo quien con los brazos extendidos gira más lentamente que otro con los brazos más cerca de su cuerpo, lo que reduce la intensidad de la tormenta.
Sin embargo, el nuevo muro nuboso puede comenzar a contraerse y a girar cada vez más rápidamente con lo cual se incrementa la intensidad. El usar aviones para estudiar estos cambios podría mejorar los pronósticos de intensidad de la tormenta, señaló Houze.
El catedrático destacó que aunque los huracanes Rita y Katrina siguieron rutas similares, Rita experimentó un reemplazo del vórtice y Katrina no lo tuvo. Rita se debilitó y pasó de ser una tormenta de categoría cinco a tres o cuatro después de que el ojo del huracán fue reemplazado.
via:eldia
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